
El objetivo de todo proceso de mezcla es conseguir la homogeneidad necesaria para el proceso en todo el volumen del depósito. Los gradientes de concentración o temperatura se producen por adiciones de producto, transferencias de material, reacciones químicas e incluso por aportación o evacuación de calor. Este problema puede surgir tanto en un sistema de una fase como de varias fases.
Mezcla turbulenta
Amplias investigaciones realizadas por un gran número de autores, así como diversas mediciones en los depósitos industriales, han demostrado que la línea característica del tiempo de mezcla en depósitos de agitación reforzados es una constante. Por norma general, esto es válido para regímenes de flujo turbulento y para sistemas de agitación de desplazamiento positivo también en el ámbito laminar.
Mezcla laminar
Para alcanzar un resultado de mezcla definido es requisito indispensable que todo el volumen del depósito se vea implicado en el flujo laminar. El número Reynolds (Re) calculado con el diámetro del agitador supone, especialmente con palas con pequeñas superficies activas, sólo una descripción insuficiente de las condiciones de flujo en todo el depósito. Por este motivo, el tiempo de mezcla adimensional aumenta en estos agitadores, a pesar de que el flujo teóricamente sigue siendo turbulento.
Los sistemas de palas de varias etapas con una gran relación de diámetro, como es el caso de las palas sobrepuestas EKATO VISCOPROP, son apropiados para números Re > 50.
En el caso de viscosidades elevadas, como las que resultan de la polimerización de poliamidas, poliésteres o poliestirenos (hasta 1000 Pa s), sólo las palas de desplazamiento positivo como la EKATO PARAVISC o palas helicoidales pueden garantizar un grado de homogeneidad suficiente. De este modo se consigue, incluso con números Re extremadamente bajos, un flujo de circulación en todo el espacio del proceso.